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Aprende más de la Salud Emocional

Salud Emocional

La salud emocional es un aspecto clave no solo para no desarrollar trastornos, sino también para ser feliz. Saber desarrollar habilidades que nos permitan potenciar este aspecto de nuestro bienestar es necesario para hacer frente a los retos del día a día y a las eventuales crisis que se nos puedan venir encima.

¿Qué es la salud emocional?

La salud emocional es fundamentalmente el estado de equilibrio emocional, en el que la emocionalidad positiva y negativa ejercen una influencia similar. Este fenómeno nos permite experimentar la vida con todos sus matices, y nos lleva a mantenernos en movimiento para alcanzar metas que son significativas para nosotros.

Por otro lado, cabe destacar que la salud emocional no equivale a sentirse bien literalmente siempre; de hecho, en casos extremos esto último podría ser considerado un síntoma de trastorno psicológico. Lo normal es que de vez en cuando la vida nos exponga a situaciones que generan en nosotros emociones negativas, por lo que tampoco hay que pretender aspirar a un estado de continuo éxtasis o felicidad.

¿Cómo mejorar la salud emocional?

Si te interesa potenciar tu salud emocional, hay algunos hábitos que te pueden ayudar a modo de pautas de vida generales; sobre todo, aquellos relativos a mantener un estilo de vida saludable, como hacer ejercicio regularmente, dormir las horas necesarias todos los días y con un horario consistente, y comer sano. El estado en el que esté tu cuerpo será determinante para que también goces de salud emocional. Sin embargo, este no es el único requisito.

Para asegurarte de cuidar de manera eficaz de tu salud emocional ha

y que intervenir también en los aspectos psicológicos, y en este ámbito es muy complicado dar con consejos que funcionen para todo el mundo.Por ello, si quieres realizar grandes avances, debes saber que la mejor manera de lograrlo es contar con ayuda psicológica profesional. Esto es así porque los problemas y las necesidades personales que pueden surgir en este aspecto de la vida son tan variadas que resulta muy complicado orientarse y saber qué hacer si no se cuenta con apoyo adaptado a cada individuo.En el momento en el que te plantees ir al psicólogo para mejorar en este aspecto de tu vida, cuenta con nosotros. En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años atendiendo pacientes, y en la actualidad ofrecemos servicios de psicoterapia, terapia familiar y de pareja, asistencia psiquiátrica y neuropsicológica, y coaching. Además, las sesiones pueden ser presenciales en nuestro centro situado en Madrid, o bien a través de la modalidad online.

Principales componentes de la salud emocional

*Buen manejo de la ansiedad

Lograr gestionar la ansiedad no es hacer que desaparezca para siempre,

 ni mucho menos; consiste en hacer que no alcance unos niveles excesivos ante estímulos que no lo merecen, y poder centrar la atención en tareas que contribuyan a hacer que el motivo por el que estamos ansiosos quede solucionado.

Los problemas de ansiedad son muy frecuentes y conforman una de las causas de malestar emocional con mayor capacidad de aparecer una y otra vez si no se aprende a mantener estas emociones bajo control. Este fenómeno se expresa a través de síntomas físicos y psicológicos, y los más comunes son los temblores y la tensión muscular, los pensamientos catastrofistas, la sensación de mareo, los sudores fríos, la rumiación psicológica y el aumento del ritmo cardiaco.

*Buen manejo de las situaciones de bajo estado de ánimo

Dentro del concepto de “bajo estado de ánimo” quedan englobadas emociones y sentimientos como la tristeza, la melancolía, la culpa y la apatía. Se trata de fenómenos psicológicos que, si bien son desagradables, a diferencia de la ansiedad no nos ponen en un “estado de alerta”, sino más bien todo lo contrario: nos desactivan, haciendo que nos centremos en nuestros pensamientos, que fluyen lentamente.

Aquí la clave tampoco se trata de intentar que estas emociones y sentimientos desaparezcan, sino de darles un cierto tiempo para madurar y desarrollarse y darles salida, canalizándolas adecuadamente y sin dejar que nos instalen en una actitud de pura pasividad y contemplación de aquello que nos hace sufrir.

*Capacidad de identificación de emociones y sentimientos

Una capacidad psicológica asociada a las anteriores tiene que ver con identificar las emociones y sentimientos como lo que son, sin confundir estos contenidos mentales entre sí. De este modo tendremos más facilidades a la hora de gestionarlas del modo adecuado, sin adoptar estrategias disfuncionales.

*Capacidad de auto-motivación y búsqueda de incentivos

 Este aspecto de la salud emocional nos permite encontrar motivos por los que mantenernos en marcha emocionalmente. No hay que olvidar que, sin objetivos, prima la apatía y la falta de significado vital, lo cual va asociado al malestar. Por ello es necesario saber detectar actividades que encajen con nosotros y que tengan la capacidad de ilusionarnos.

Alimentación Inteligente para vivir felíz y saludable

Alimentación Inteligente para vivir felíz y saludable

Alimentación Inteligente para vivir felíz y saludable

Según los Datos y cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet

Una dieta saludable nos ayuda a protegernos de la desnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.

En todo el mundo, la mala nutrición y la falta de ejercicio se encuentran entre las principales causas de problemas de salud. Los buenos hábitos alimenticios comienzan en el primer año de vida; la lactancia materna promueve un crecimiento saludable y promueve el desarrollo intelectual; Además, puede proporcionar beneficios a largo plazo, incluida la reducción del riesgo de obesidad, obesidad y enfermedades no transmisibles en el futuro.

Las calorías deben utilizarse en el gasto calórico. Para evitar la obesidad nociva, la grasa no debe exceder el 30 % de la ingesta calórica total (1, 2, 3).

La restricción de azúcar libre de menos del 10% de las calorías totales (2, 7) es parte de una dieta saludable.

Para obtener el mayor beneficio, se recomienda reducir la ingesta a menos del 5 % de la ingesta calórica total (7).

Mantener la sal por debajo de 5 gramos por día (menos de 2 g de sodio por día) ayuda a prevenir la presión arterial alta y reduce el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular en adultos (8). Los estados miembros de la OMS han acordado reducir el consumo de sal de la población mundial en un 30 % para 2025; también acordaron detener el aumento de la diabetes y la obesidad en adultos y adolescentes, así como la obesidad en niños, para 2025 (9,10).

Visión general de la dieta sana

Los aumentos en la producción de alimentos nutritivos, la rápida urbanización y los cambios en el estilo de vida han llevado a cambios en los hábitos alimentarios. Ahora, la gente está comiendo alto en calorías, grasa, azúcar libre y sal/sodio; Por otro lado, muchas personas no comen frutas, verduras y fibra, además de frutas. La composición exacta de una dieta sana, sana y equilibrada vendrá determinada por las características individuales (edad, sexo, estilo de vida y nivel de ejercicio), antecedentes culturales, alimentación local y diez hábitos alimentarios. Sin embargo, los principios básicos de la buena salud siguen siendo los mismos.

Una dieta sana para adulto, incluye lo siguiente:

  • Frutas, verduras, legumbres (tales como lentejas y alubias), frutos secos y cereales integrales (por ejemplo, maíz, mijo, avena, trigo o arroz moreno no procesados).
  • Al menos 400 g (o sea, cinco porciones) de frutas y hortalizas al día (2), excepto papas, batatas, mandioca y otros tubérculos feculentos.
  • Menos del 10% de la ingesta calórica total de azúcares libres (2, 7), que equivale a 50 gramos (o unas 12 cucharaditas rasas) en el caso de una persona con un peso corporal saludable que consuma aproximadamente 2000 calorías al día, aunque para obtener beneficios de salud adicionales lo ideal sería un consumo inferior al 5% de la ingesta calórica total (7). Los azúcares libres son todos aquellos que los fabricantes, cocineros o consumidores añaden a los alimentos o las bebidas, así como los azúcares naturalmente presentes en la miel, los jarabes y los zumos y concentrados de frutas.
  • Menos del 30% de la ingesta calórica diaria procedente de grasas (1, 2, 3). Las grasas no saturadas (presentes en pescados, aguacates, frutos secos y en los aceites de girasol, soja, canola y oliva) son preferibles a las grasas saturadas (presentes en la carne grasa, la mantequilla, el aceite de palma y de coco, la nata, el queso, la mantequilla clarificada y la manteca de cerdo), y las grasas trans de todos los tipos, en particular las producidas industrialmente (presentes en pizzas congeladas, tartas, galletas, pasteles, obleas, aceites de cocina y pastas untables), y grasas trans de rumiantes (presentes en la carne y los productos lácteos de rumiantes tales como vacas, ovejas, cabras y camellos). Se sugirió reducir la ingesta de grasas saturadas a menos del 10% de la ingesta total de calorías, y la de grasas trans a menos del 1% (5). En particular, las grasas trans producidas industrialmente no forman parte de una dieta saludable y se deberían evitar (4,6).
  • Menos de 5 gramos (aproximadamente una cucharadita) al día (8). La sal debería ser yodada.

Por otro lado, en los dos primeros años de la vida de un niño, una nutrición óptima impulsa un crecimiento sano y mejora el desarrollo cognitivo. Además, reduce el riesgo de sobrepeso y obesidad y de enfermedades no transmisibles en el futuro.

Los consejos para una alimentación saludable durante la lactancia y la niñez son los mismos que en el caso de los adultos, si bien los elementos que figuran a continuación también son importantes:

  • Debería alimentarse a los lactantes exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida.
  • La lactancia materna debe continuar al menos hasta los dos años.
  • A partir de los seis meses de edad, la lactancia materna se debería complementar con diferentes alimentos inocuos y nutritivos. En los alimentos complementarios no se debería añadir sal ni azúcares.

Consejos prácticos para mantener una alimentación saludable

Frutas, verduras y hortalizas

Comer al menos 400 g, o cinco porciones de frutas y verduras al día reduce el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles (2) y ayuda a garantizar una ingesta diaria suficiente de fibra dietética.

Para mejorar el consumo de frutas y verduras es recomendable:

  • incluir verduras en todas las comidas;
  • como tentempiés, comer frutas frescas y verduras crudas;
  • comer frutas y verduras frescas de temporada; y
  • comer una selección variada de frutas y verduras.

Grasas

Reducir el consumo total de grasa a menos del 30% de la ingesta calórica diaria contribuye a prevenir el aumento insalubre de peso entre la población adulta (1, 2, 3).

Además, para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles es preciso:

  • limitar el consumo de grasas saturadas a menos del 10% de la ingesta calórica diaria;
  • limitar el consumo de grasas trans a menos del 1%; y
  • sustituir las grasas saturadas y las grasas trans por grasas no saturadas (2, 3), en particular grasas poliinsaturadas.

Para reducir la ingesta de grasas, especialmente las grasas saturadas y las grasas trans de producción industrial se puede:

  • cocinar al vapor o hervir, en vez de freír;
  • reemplazar la mantequilla, la manteca de cerdo y la mantequilla clarificada por aceites ricos en grasas poliinsaturadas, por ejemplo, los de soja, canola (colza), maíz, cártamo y girasol;
  • ingerir productos lácteos desnatados y carnes magras, o quitar la grasa visible de la carne; y
  • limitar el consumo de alimentos horneados o fritos, así como de aperitivos y alimentos envasados (por ejemplo, rosquillas, tortas, tartas, galletas, bizcochos y barquillos) que contengan grasas trans de producción industrial.

Sal, sodio y potasio

La mayoría de la gente consume demasiado sodio a través de la sal (una media de 9 g a 12 g de sal diarios) y no consume suficiente potasio (menos de 3,5 g). Un consumo elevado de sal e insuficiente de potasio contribuye a la hipertensión arterial que, a su vez, incrementa el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular (8, 11).

La reducción de la ingesta de sal al nivel recomendado, esto es, menos de 5 gramos diarios, permitiría prevenir 1,7 millones de muertes cada año (12).

Las personas no suelen ser conscientes de la cantidad de sal que consumen. En muchos países, la mayor parte de la ingesta de sal se realiza a través de alimentos procesados (por ejemplo, platos preparados, carnes procesadas tales como tocino, jamón, salame; queso o tentempiés salados) o de alimentos que se consumen con frecuencia en grandes cantidades (por ejemplo, el pan). La sal también se añade a los alimentos cuando se cocinan (por ejemplo, caldos, concentrados de caldo de distinto tipo, salsa de soja y salsa de pescado) o en el lugar en que se los consume (por ejemplo, la sal de mesa).

Para reducir el consumo de sal se aconseja:

  • limitar la cantidad de sal y de condimentos ricos en sodio (por ejemplo, salsa de soja, salsa de pescado y caldo) al cocinar y preparar alimentos;
  • no poner sal o salsas ricas en sodio en la mesa;
  • limitar el consumo de tentempiés salados; y
  • escoger productos con menor contenido de sodio.

Algunos fabricantes de alimentos están reformulando sus recetas para reducir el contenido de sodio de sus productos; además, se debería alentar a los consumidores a leer las etiquetas de los alimentos para comprobar la cantidad de sodio que contiene un producto antes de comprarlo o consumirlo.

La ingesta de potasio puede mitigar los efectos negativos de un consumo elevado de sodio en la presión arterial. La ingesta de potasio se puede incrementar mediante el consumo de frutas y verduras frescas.

Azúcares

Adultos y niños deberían reducir la ingesta de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total (2, 7). Una reducción a menos del 5% de la ingesta calórica total aportaría beneficios adicionales para la salud (7).

El consumo de azúcares libres aumenta el riesgo de caries dental. El exceso de calorías procedentes de alimentos y bebidas con un alto contenido en azúcares libres también contribuye al aumento insalubre de peso, que puede dar lugar a sobrepeso y obesidad. Pruebas científicas recientes revelan que los azúcares libres influyen en la tensión arterial y los lípidos séricos, y sugieren que una disminución de su ingesta reduce los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares (13).

La ingesta de azúcar puede reducirse del modo siguiente:

  • limitar el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcares, por ejemplo, aperitivos y bebidas azucarados y golosinas (o sea, todos los tipos de bebidas que contienen azúcares libres, incluidos refrescos con o sin gas; zumos y bebidas de frutas o verduras; concentrados líquidos y en polvo; agua aromatizada; bebidas energéticas e isotónicas; té y café listos para beber; y bebidas lácteas aromatizadas ); y
  • comer, como tentempiés, frutas y verduras crudas en vez de productos azucarados.

Cómo promover una alimentación sana

La alimentación evoluciona con el tiempo, y en ella influyen muchos factores socioeconómicos que interactúan de manera compleja y determinan modelos dietarios personales. Entre esos factores cabe mencionar los ingresos, los precios de los alimentos (que afectarán la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables), las preferencias y creencias individuales, las tradiciones culturales, y los factores geográficos y ambientales (incluido el cambio climático). Por consiguiente, el fomento de un entorno alimentario saludable y, en particular, de sistemas alimentarios que promuevan una dieta diversificada, equilibrada y sana, requiere la participación de distintos sectores y partes interesadas, incluidos los gobiernos, el sector público y el sector privado.

Los gobiernos desempeñan un papel fundamental en la creación de un entorno alimentario saludable que permita a las personas adoptar y mantener prácticas alimentarias sanas.

Las medidas que las instancias normativas pueden adoptar para generar entornos alimentarios saludables incluyen:

  • Armonización de las políticas y los planes de inversión nacionales, en particular las políticas comerciales, alimentarias y agrícolas, con el fin de promover la alimentación saludable y proteger la salud pública mediante medidas orientadas a:
    • aumentar los incentivos a los productores y vendedores minoristas para que cultiven, utilicen y vendan frutas y verduras frescas;
    • reducir los incentivos a la industria alimentaria que le permiten mantener o aumentar la producción de alimentos procesados con altos niveles de grasas saturadas, grasas trans, azúcares libres y sal/sodio;
    • alentar la reformulación de productos alimentarios a fin de reducir los contenidos de grasas saturadas, grasas trans, azúcares libres y sal/sodio, con miras a suprimir las grasas trans de producción industrial;
    • aplicar las recomendaciones de la OMS sobre comercialización de alimentos y bebidas sin alcohol para niños;
    • establecer normas para fomentar prácticas alimentarias saludables mediante la disponibilidad asegurada de alimentos saludables, nutritivos, inocuos y asequibles en centros preescolares, escuelas y otras instituciones públicas, así como en el lugar de trabajo;
    • examinar instrumentos normativos y voluntarios (por ejemplo, reglamentos de comercialización y normas sobre etiquetado nutricional) e incentivos o desincentivos económicos (por ejemplo, tributación y subsidios) para promover una dieta saludable; y
    • alentar a los servicios transnacionales, nacionales y locales de alimentos y sus puntos de venta, a mejorar la calidad nutricional de sus productos, asegurar la disponibilidad y asequibilidad de opciones saludables y revisar los tamaños y precios de las porciones.
  • Alentar a los consumidores a exigir alimentos y comidas saludables mediante medidas dirigidas a:
    • promover la sensibilización de los consumidores respecto de una dieta saludable;
    • desarrollar políticas y programas escolares que alienten a los niños a adoptar y mantener una dieta saludable;
    • impartir conocimientos sobre nutrición y prácticas alimentarias saludables a niños, adolescentes y adultos;
    • fomentar las aptitudes culinarias, incluso en los niños, a través de las escuelas;
    • prestar apoyo a la información en los puntos de venta, en particular a través del etiquetado nutricional que asegure información exacta, normalizada y comprensible sobre el contenido de nutrientes en los alimentos (en consonancia con las directrices de la Comisión del Codex Alimentarius), mediante el añadido de etiquetado frontal que facilite la comprensión del consumidor; y
    • ofrecer asesoramiento nutricional y alimentario en los centros de atención primaria de salud.
  • Promover prácticas adecuadas para la alimentación del lactante y el niño pequeño mediante medidas destinadas a:
    • aplicar el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y las subsiguientes resoluciones pertinentes de la Asamblea Mundial de la Salud;
    • aplicar políticas y prácticas que fomenten la protección de las madres trabajadoras; y
    • promover, proteger y apoyar la lactancia materna en los servicios de salud y la comunidad, incluso a través de la iniciativa «hospitales amigos del niño».

Respuesta de la OMS 

La «Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud» (14) fue adoptada en 2004 por la Asamblea Mundial de la Salud. En ella se hace un llamamiento a los gobiernos, la OMS, los asociados internacionales, el sector privado y la sociedad civil para que actúen a nivel mundial, regional y local con el fin de promover la alimentación sana y la actividad física.

En 2010, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una serie de recomendaciones sobre la promoción de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a los niños (15). Esas recomendaciones orientan a los países a la hora de idear nuevas políticas y mejorar las que están vigentes, con el fin de reducir los efectos de la comercialización de alimentos insalubres en los niños. Además, ha desarrollado instrumentos específicos de cada región (por ejemplo, modelos de perfiles nutritivos regionales) que los países puedan utilizar para aplicar las recomendaciones sobre comercialización.

En 2012 la Asamblea Mundial de la Salud adoptó un plan de aplicación integral sobre nutrición de la madre, el lactante y el niño pequeño, y seis metas mundiales que se deberán alcanzar para 2025, entre las que figuran la reducción del retraso en el crecimiento, la emaciación y el sobrepeso infantil, la mejora de la lactancia materna, y la reducción de la anemia y la insuficiencia ponderal del recién nacido (9).

En 2013, la Asamblea Mundial de la Salud acordó nueve metas mundiales de aplicación voluntaria para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles. Esas metas se orientan a detener el aumento de la diabetes y la obesidad, y lograr una reducción relativa del 30% en la ingesta de sal, de aquí a 2025. El «Plan de acción mundial de la OMS para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020» (10) proporciona orientaciones y opciones normativas a los Estados Miembros, la OMS y otros organismos de las Naciones Unidas para alcanzar esas metas.

Habida cuenta del rápido aumento de la obesidad entre los lactantes y los niños de numerosos países, la OMS creó en mayo de 2014 una Comisión para acabar con la obesidad infantil. En 2016, la Comisión propuso un conjunto de recomendaciones para luchar eficazmente contra la obesidad en la infancia y la adolescencia, en diferentes contextos en todo el mundo (16).

En noviembre de 2014, la OMS y la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) organizaron conjuntamente la segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición. En la Conferencia se adoptó la Declaración de Roma sobre la Nutrición (17) y el Marco de Acción (18), que recomienda un conjunto de opciones normativas y estrategias para promover una alimentación variada, inocua y saludable en todas las etapas de la vida. La OMS está ayudando a los países a cumplir los compromisos contraídos en esa Conferencia.

En mayo de 2018, la Asamblea de la Salud aprobó el 13.º Programa General de Trabajo (PGT), que orientará la labor de la OMS en 2019-2023 (19). En el 13.º PGT, la reducción de la ingesta de sal/sodio y la supresión de las grasas trans de producción industrial en el suministro de alimentos se identifican como parte de las medidas prioritarias de la OMS dirigidas a alcanzar los objetivos de asegurar vidas sanas y promover el bienestar a todas las edades. Con el fin de apoyar a los Estados Miembros en la adopción de las medidas necesarias para suprimir las grasas trans de producción industrial, la OMS desarrolló una hoja de ruta (conjunto de medidas REPLACE) para ayudar a los países a acelerar la aplicación de las medidas (6).


Referencias

(1) Hooper L, Abdelhamid A, Bunn D, Brown T, Summerbell CD, Skeaff CM. Effects of total fat intake on body weight. Cochrane Database Syst Rev. 2015; (8):CD011834.

(2) Diet, nutrition and the prevention of chronic diseases: report of a Joint WHO/FAO Expert Consultation. WHO Technical Report Series, No. 916. Geneva: World Health Organization; 2003.

(3) Fats and fatty acids in human nutrition: report of an expert consultation. FAO Food and Nutrition Paper 91. Rome: Food and Agriculture Organization of the United Nations; 2010.

(4) Nishida C, Uauy R. WHO scientific update on health consequences of trans fatty acids: introduction. Eur J Clin Nutr. 2009; 63 Suppl 2:S1–4.

(5) Guidelines: Saturated fatty acid and trans-fatty acid intake for adults and children. Geneva: World Health Organization; 2018 (Draft issued for public consultation in May 2018).

(6) REPLACE: An action package to eliminate industrially-produced trans-fatty acids. WHO/NMH/NHD/18.4. Geneva: World Health Organization; 2018.

(7) Guideline: Sugars intake for adults and children. Geneva: World Health Organization; 2015.

(8) Guideline: Sodium intake for adults and children. Geneva: World Health Organization; 2012.

(9) Comprehensive implementation plan on maternal, infant and young child nutrition. Geneva: World Health Organization; 2014.

(10) Global action plan for the prevention and control of NCDs 2013–2020. Geneva: World Health Organization; 2013.

(11) Guideline: Potassium intake for adults and children. Geneva: World Health Organization; 2012.

(12) Mozaffarian D, Fahimi S, Singh GM, Micha R, Khatibzadeh S, Engell RE et al. Global sodium consumption and death from cardiovascular causes. N Engl J Med. 2014; 371(7):624–34.

(13) Te Morenga LA, Howatson A, Jones RM, Mann J. Dietary sugars and cardiometabolic risk: systematic review and meta-analyses of randomized controlled trials of the effects on blood pressure and lipids. AJCN. 2014; 100(1): 65–79.

(14) Global strategy on diet, physical activity and health. Geneva: World Health Organization; 2004.

(15) Set of recommendations on the marketing of foods and non-alcoholic beverages to children. Geneva: World Health Organization; 2010.

(16) Report of the Commission on Ending Childhood Obesity. Geneva: World Health Organization; 2016.

(17) Rome Declaration on Nutrition. Second International Conference on Nutrition. Rome: Food and Agriculture Organization of the United Nations/World Health Organization; 2014.

(18) Framework for Action. Second International Conference on Nutrition. Rome: Food and Agriculture Organization of the United Nations/World Health Organization; 2014.

(19) Thirteenth general programme of work, 2019–2023. Geneva: World Health Organization; 2018.

Entrada para vivir bien

Entrada para vivir bien

El vivir bien-buen vivir (en adelante VBBV) es una cosmología propia de los pueblos indígenas americanos, sobre todo andinos y amazónicos, que se reconoció como un deber ser, como modo de vida o futuro deseable, en los textos constitucionales de Bolivia (2009) y Ecuador (2008). En estos países tal filosofía se ha enriquecido en los últimos años con participación de intelectuales indígenas y mestizos, y constituye un proyecto aún en construcción (Bonilla, 2012, 58). Sin embargo, en ambos casos despliega una serie de características comunes a partir de las cuales se plantea como un modo de vida alternativo a aquel fundado en el desarrollo, que ha caracterizado las sociedades occidentales pero que, en el contexto de la actual crisis ambiental, resulta insostenible (Acosta, 2012, 68;Acosta, Martínez y Sacher, 2013, 309).

En efecto, el desarrollo se ha sustentado en una perspectiva antropocéntrica e instrumental de la naturaleza, y en una concepción de la vida buena basada en la acumulación y el aprovechamiento de bienes materiales,que se traduce en el crecimiento económico,la producción y el consumo ilimitados (Brand y Wissen, 2013, 446-447). Como es bien sabido, todo ello ha sido posible por el aprovechamiento de la energía producto de la explotación de minerales fósiles, lo que, como contrapartida, ha redundado en una afectación sin precedentes de los ciclos naturales de la biósfera, generando problemas como el cambio climático debido a las crecientes emisiones de dióxido de carbono (Lovelock, 2011), la ampliación de la huella ecológica de la humanidad hasta el punto de no retorno (Sempere, 2009), la pérdida de la biodiversidad y la modificación del ciclo del nitrógeno (Dietz, 2013, 473), entre otros, que en relativamente poco tiempo amenazan las posibilidades de la vida.

Como consecuencia, en los últimos años se ha planteado una necesaria transformación en el ámbito de la ética, esto es, el conjunto de principios y normas que tienen como fin la regulación de la conducta (Boladeras, 1993, 13). La situación ambiental plantea la necesidad de que la ética, de referirse a las relaciones entre los seres humanos, pase a comprender, además, las relaciones entre los seres humanos y el medio ambiente natural y los deberes morales con respecto a este (Stutzin, 1985, 100101; López y Ferro, 2006, 6-7). De acuerdo con Puente (2011, 358), para que los países «en vías de desarrollo» consigan niveles de vida similares a los de los países desarrollados serían necesarios al menos otros seis planetas como el nuestro; por tanto, tal ideal es tanto imposible como indeseable. De ahí que el VBBV cuestione la idea de vida buena y los instrumentos para alcanzarla en que se funda el paradigma del desarrollo.Como han notado distintos autores (Stefanoni,2011,2012;Sanchez-Parga, 2011; Mansilla, 2012), esta proyección flaquea, puesto que el VBBV aún presenta muchos problemas para concretarse en políticas públicas e instituciones alternativas. No obstante, ello no implica desechar por completo el aspecto prescriptivo, del deber ser, contenido en su filosofía.

En este sentido, este trabajo hace una lectura del VBBV para inferir aquellos principios que podrían constituir la base de una ética distinta de la que predomina actualmente, que pueda fundar una alternativa de vida frente a la crisis ambiental. El argumento central es que la ética del VBBV tiene como finalidad construir relaciones de convivencia y complementariedad entre los seres humanos y entre estos y la naturaleza. Ello se expresa en una renuncia al «vivir mejor» propio del paradigma desarrollista, en un tránsito del criterio de eficiencia hacia la suficiencia como principio guía de la acción y en la ruptura con el antropocentrismo y su remplazo por el enfoque biocéntrico.

Para desarrollar este argumento, en primer lugar, se examinan las diferencias entre el «vivir mejor» y el VBBV; seguidamente, se analiza el criterio de suficiencia como fundamento de la ética del VBBV y, finalmente, se desarrollan las consecuencias que la perspectiva biocéntrica tiene en esta materia.

Vivir bien-buen Vivir frente a vivir mejor

El VBBV parte de una traducción aproximada de conceptos de los idiomas indígenas que designan ideales ancestrales de buena vida. Es resultado del intento, durante los años noventa, de traducir a las lenguas autóctonas conceptos como los de progreso y desarrollo, que no consiguieron ajustarse por completo a su significado (Prada,2011,227).Así,no existe un significado unívoco del VBBV sino que este es tan diverso como el propio mundo indígena (Gudynas, 2011b, 13-14; Medina, 2011, 39); de ahí que ciertos autores prefieran hablar de «buenos vivires» o «buenos convivires» (Acosta, 2012, 80; Albó, 2011, 138).Así, por ejemplo, en la lengua kichwa de Ecuador, comúnmente se acepta que buen vivir es la traducción de Sumak Kawsay (Gudynas y Acosta, 2011, 71). De igual manera, en Bolivia el vivir bien es una aproximación al significado de la expresión aymara Suma Qamaña,aunque no expresa todo su contenido (Yampara, 2012, 65). En el idioma guaraní, el término ñandereko también ha sido traducido como una forma buena de vida, caracterizada por la reciprocidad entre los seres humanos, y entre ellos y la naturaleza (Albó, 2011, 138).

Precisamente, pese a la heterogeneidad de significados, existe un acuerdo mínimo en la concepción del VBBV como una utopía que pretende forjar relaciones de convivencia y complementariedad entre los seres humanos, y entre ellos y la naturaleza. Para el intelectual aymara David Choquehuanca (2012, 10), es el «camino del equilibrio, camino que nos permita la armonía entre las personas, pero fundamentalmente la armonía entre el hombre y la naturaleza». De acuerdo con el dirigente indígena ecuatoriano,Luis Macas (2010,14),»Sumak Kawsay sería la vida en plenitud, la vida en excelencia material y espiritual. La magnificencia y lo sublime se expresan en la armonía, en el equilibrio interno y externo de una comunidad».También autores mestizos conciben el VBBV de esta forma;por ejemplo, el economista ecuatoriano Alberto Acosta (2012, 15) lo define como una alternativa al paradigma del desarrollo cuya apuesta básica es construir la «armonía entre sí y con la naturaleza», una «oportunidad» para construir colectivamente una nueva forma de vida que responda a la crisis civilizatoria y ambiental contemporánea.

Construir armonía, relaciones de convivencia y complementariedad entre seres humanos y entre ellos y la naturaleza implica modificar radicalmente las relaciones hoy imperantes. La convivencia y complementariedad suponen relaciones mutuamente beneficiosas basadas en el respeto por el otro, se trate del ser humano o de la naturaleza (Pacha Mama), no relaciones de suma cero, en las que lo que gana uno lo pierde el otro. En otras palabras, que una relación esté fundada en la convivencia y la complementariedad significa algo distinto de las relaciones utilitarias, donde solo una de las partes relacionadas gana; también es distinta de las relaciones de subordinación, donde no solo hay una parte siempre perdedora, sino que la relación no está fundada en el respeto mutuo. Por estas razones, el VBBV es radicalmente distinto del «vivir mejor», implícito en el ideal de vida buena basado en el desarrollo.

El VBBV no apuesta por una forma de vida buena que privilegie la acumulación y disfrute de bienes materiales, y por ello, rechaza la idea de desarrollo sustentada en el crecimiento económico, la producción y el consumo ilimitados,así como su concepción lineal y progresiva de la historia.El VBBV no aspira a un «vivir mejor» en relación con el pasado, puesto que en las cosmologías indígenas no existe la idea de un tiempo lineal; pero tampoco aspira a un «vivir mejor» que necesariamente implicará un «vivir peor» para otros (Gudynas, 2011c, 233), lo que el subdesarrollo es al paradigma del desarrollo. Esta lógica atentaría contra el ideal de convivencia y complementariedad, y se traduciría en prácticas y conductas como el individualismo, el egoísmo, la competencia, la explotación y la opresión, entre otras (Puente, 2011, 362;Acosta, 2012, 82).

En fin, el VBBV apuesta por desarticular el ideal de vida buena de la noción de riqueza fundada en la acumulación y disfrute de bienes materiales, que se traduce en crecimiento económico, producción y consumo ilimitados (Macas,2010,15).En el ideal de vida buena del VBBV se erradicarían la pobreza y la desigualdad; pero su concepción de pobreza y riqueza, así como de desigualdad, van más allá de la acumulación o carencia de bienes materiales, puesto que involucra también la relación de convivencia y complementariedad con los seres humanos, y entre ellos y la naturaleza. Por lo tanto, la idea de bienestar, e incluso de «calidad de vida», no puede reducirse al disfrute de bienes materiales (Gudynas, 2011b, 2). Estas concepciones son subordinadas «a criterios ecológicos, a la dignidad humana y a la justicia social» (Escobar,2012,46).Además,el VBBV no implica una concepción lineal y progresiva del tiempo histórico y, por tanto, supone obtener una vida buena en el presente, no solo en el futuro, aprovechando con respeto y bajo un criterio de suficiencia –que determina aquello que es necesario para satisfacer necesidades, como se verá más adelante- los recursos naturales. En este sentido, pueden considerarse las siguientes afirmaciones de dirigentes e intelectuales indígenas. El actual presidente de Bolivia, el aymara Evo Morales, afirma:

Decimos Vivir Bien porque no aspiramos a vivir mejor que los otros. No creemos en la concepción lineal y acumulativa del progreso y el desarrollo ilimitado a costa del otro y de la naturaleza. Tenemos que complementarnos y no competir. Debemos compartir y no aprovecharnos del vecino.Vivir Bien es pensar no solo en términos de ingreso per-cápita, sino de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra Madre Tierra (Morales, 2011, 10).

La importancia del bienestar emocional en nuestra salud.

La importancia del bienestar emocional en nuestra salud.

Una pandemia, muchos cambios.

Parece que fue ayer cuando la pandemia llegó a sacudir nuestras vidas. Nadie estaba listo para un cambio tan grande lleno de incertidumbre. Nuestros hábitos, rutinas y  actividades se vieron afectadas drásticamente al llegar el aislamiento.

Nos encontramos ante nuevos retos y situaciones que nos hicieron replantearnos muchas de nuestras decisiones o formas de vida. Quizá te llegaste a hacer preguntas como ¿realmente me dedico a lo que me gusta?, ¿las personas a las que frecuento son mis verdaderos amigos?, ¿me pagan lo suficiente por el tiempo de trabajo que ejerzo?, ¿estoy disfrutando el tiempo que pasé en familia?.

Es muy normal sentirnos afectados, vulnerables o ansiosos al empezar de cero nuestros planes o tener que replantearnos nuestros objetivos, estos sucesos afectan directamente en nuestro bienestar emocional,  es por eso que tenemos que estar conscientes de la importancia que tienen la protección y el auto-cuidado de nuestra salud mental

 

 ¿Alguna vez pensaste lo importante que es monitorear nuestras emociones?

 

“La OMS alertó que la salud mental individual está determinada por múltiples factores sociales, psicológicos y biológicos. Las presiones socioeconómicas constituyen un riesgo para la salud mental de las personas y comunidades”.

Una mala salud mental se asocia también a los cambios sociales radicales, otros factores podrían ser las condiciones de trabajo estresantes, la  discriminación o exclusión social, la mala salud física, entre otras cuestiones.

Más de 150 millones de personas sufren depresión en algún momento de su vida.

Los estudios demuestran que las personas emocionalmente saludables, tienen un nivel de compromiso mucho más elevado. Velar por nuestra salud mental tiene un impacto significativo en nuestras labores diarias y nuestra relación directa con el entorno. 

El tiempo que pasamos alejados de los demás, el cambio tan radical en nuestro estilo de vida, el miedo al contagio por el Covid -19 y muchas otras situaciones, hicieron que la forma en la que nos sentimos cambiará de manera significativa causando reacciones emocionales que afectan nuestra salud.

 

Tú estás primero.

 

 

Es muy importante tomar acciones que nos mantengan sanos a nivel integral, aprender a confrontar emociones como el temor, el estrés, la preocupación y el miedo, poner la balanza de lo que podemos solucionar al momento y lo que no, ser más pacientes al respecto.

Por eso te dejamos 5 consejos para fortalecer tu bienestar emocional y así poder lograr con firmeza todos los objetivos que te propongas:

 

  • Aprende a identificar tus emociones

Es muy importante  evaluar tu situación emocional, percibir cuantas veces al día te sientes triste, feliz, angustiado, estresado y ya sabiendo esto aprender a ser empático con tus procesos emocionales, ser paciente con la angustia que esto pueda generar y tomar un tiempo para estar contigo mismo.

  • Lleva rutinas más saludables

Entre las recomendaciones de la OMS para cuidarnos durante la pandemia está el alimentarse sanamente y hacer ejercicio, esto es para la protección de nuestro sistema inmune y nuestro estado anímico, si nuestro cuerpo está sano, tendremos las herramientas suficientes para combatir cualquier inestabilidad emocional.

  • Aprende cosas nuevas

Estimula tu cerebro y no pierdas la curiosidad, está comprobado que el acceder a nuevos aprendizajes o experiencias ayudan a que nuestro cerebro produzca una mayor cantidad de mielina y con ello aumentar emociones positivas que causa el adquirir un nuevo conocimiento en tu memoria.

  • ¡Mueve tu cuerpo!

Y con esto nos referimos a, sal a caminar, toma aire fresco, visita un parque, camina por tu colonia o haz pequeños estiramientos en tu casa, más aún en aislamiento, es importante, movernos hace que mejore nuestra autoestima, y nuestra salud mental sea mucho más fuerte.

  • Agradece las cosas buenas y las malas también

Sabemos que no es fácil pero, ser agradecido reduce las emociones negativas, expresar agradecimiento puede ayudarnos de manera significativa a mejorar nuestra autoestima. Con gratitud podemos afrontar mejor las emociones negativas y fortalecer nuestra relación con otras personas. 

Afrontando las nuevas modalidades.

 

Nos encontramos trabajando ante nuevas modalidades y formas de vida, nos dimos cuenta de que existía la posibilidad de generar una economía activa desde casa a través del internet.

Algunas oficinas o instituciones cambiaron sus sistemas de trabajo privilegiando la productividad que se puede tener a través  del home office y en otros casos menos afortunados decidieron mantener los sistemas tradicionales con jornadas de 8 a 12 horas en oficinas. 

Para adquirir mayor concentración y productividad es importante mantenernos ocupados en actividades que fomenten nuestra creatividad y nos ayuden a crear un estado de ánimo positivo.

Estas actividades pueden ser tan simples como compartir tiempo con la familia, colaborar en las tareas del hogar, aprender un hobby nuevo y practicar la tolerancia, respeto y empatía ante situaciones adversas o diferencias ideológicas.  

Te invitamos a formar parte de la comunidad de Vida y Ser Feliz, un espacio para compartir conocimiento y experiencias, donde podrás encontrar contenidos, productos y servicios especializados y enfocados en el desarrollo de tus emociones y felicidad.

 

 

Perder el miedo a la soledad

Perder el miedo a la soledad

PERDER EL MIEDO A LA SOLEDAD

 

Se puede ser muy feliz en la soledad si dejamos de lamentarnos.

 

 

El concepto que tenemos de la soledad suele ser principalmente negativo, por lo que huimos despavoridamente de ella a toda costa. Esta es una de las principales razones por las que tanto hombres como mujeres terminan en relaciones dañinas que los hacen tan infelices, pero que se niegan a dejar para evitar estar solos; haciendo caso omiso al dicho “Mejor solo que mal acompañado”.

 

A veces nos aferramos a ideas falsas que nos traen desdicha, pero si nos atreviéramos a explorar otras propuestas podría cambiar nuestra percepción de muchos de nuestros miedos; especialmente el temor a la soledad o al aburrimiento.

 

Si cambiamos nuestra forma de entender estas emociones podríamos incluso encontrar paz y felicidad. La soledad está solo en tu mente, nadie está solo realmente. En un mundo tan poblado y globalizado siempre hay gente a nuestro alrededor con la cual podremos establecer algún tipo de relación.

 

Para una persona sana la soledad es  una sensación reconfortante de tranquilidad, descanso o concentración en los intereses propios. Esta persona no se debilita a si misma con mensajes negativos.

 

En palabras del psicólogo español Rafael Santandreu: “Lo mejor que podemos hacer es pensar en la soledad como un tiempo fantástico de recapitulación, de planificación de nuevas aventuras vitales”.

 

De la misma forma, el concepto de aburrimiento es una idea falsa que nos hemos creado para mantener un estado de tristeza o desesperanza. Pero en realidad la simple existencia ya es placentera, confortable y no hay ningún vacío que llenar.

 

El miedo al aburrimiento es como el miedo a la soledad, absurdo, fantasioso, irreal. Como sucede con la soledad, si le perdemos el miedo, el aburrimiento es una sensación de malestar ligero, casi imperceptible. Y en muchas ocasiones puede llegar a ser placentero.

 

Saber aburrirse, no asustarse por ello, sacarle partido o al menos tolerarlo, es una cualidad importante para aquellos que quieran tener una vida emocionante. “Parece paradójico pero saber aburrirse de vez en cuando es una condición necesaria para tener una vida emocionante” afirma Santandreu.

 

 

 

Referencia:

 

Santandreu, R., (2011) El arte de no amargarse la vida, México D.F., Ediciones Culturales Paídos