Se puede ser muy feliz en la soledad si dejamos de lamentarnos.

 

El concepto que tenemos de la soledad suele ser principalmente negativo, por lo que huimos despavoridamente de ella a toda costa. Esta es una de las principales razones por las que tanto hombres como mujeres terminan en relaciones dañinas que los hacen tan infelices, pero que se niegan a dejar para evitar estar solos; haciendo caso omiso al dicho “Mejor solo que mal acompañado”.

A veces nos aferramos a ideas falsas que nos traen desdicha, pero si nos atreviéramos a explorar otras propuestas podría cambiar nuestra percepción de muchos de nuestros miedos; especialmente el temor a la soledad o al aburrimiento. 

Si cambiamos nuestra forma de entender estas emociones podríamos incluso encontrar paz y felicidad. La soledad está solo en tu mente, nadie está solo realmente. En un mundo tan poblado y globalizado siempre hay gente a nuestro alrededor con la cual podremos establecer algún tipo de relación.

Para una persona sana la soledad es  una sensación reconfortante de tranquilidad, descanso o concentración en los intereses propios. Esta persona no se debilita a si misma con mensajes negativos.

En palabras del psicólogo español Rafael Santandreu: “Lo mejor que podemos hacer es pensar en la soledad como un tiempo fantástico de recapitulación, de planificación de nuevas aventuras vitales”.

De la misma forma, el concepto de aburrimiento es una idea falsa que nos hemos creado para mantener un estado de tristeza o desesperanza. Pero en realidad la simple existencia ya es placentera, confortable y no hay ningún vacío que llenar.

El miedo al aburrimiento es como el miedo a la soledad, absurdo, fantasioso, irreal. Como sucede con la soledad, si le perdemos el miedo, el aburrimiento es una sensación de malestar ligero, casi imperceptible. Y en muchas ocasiones puede llegar a ser placentero.

Saber aburrirse, no asustarse por ello, sacarle partido o al menos tolerarlo, es una cualidad importante para aquellos que quieran tener una vida emocionante. “Parece paradójico pero saber aburrirse de vez en cuando es una condición necesaria para tener una vida emocionante” afirma Santandreu.

Referencia:

Santandreu, R., (2011) El arte de no amargarse la vida, México D.F., Ediciones Culturales Paídos